El frío que tu cabeza necesita cuando llega el dolor
Alivio para la migraña

El frío que tu cabeza necesita cuando llega el dolor

Un gorro de gel que se congela en minutos y cubre frente, sienes y nuca con un frío suave y constante.

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Dónde actúa el frío

Frío justo donde más lo necesitas

El gorro cubre toda la cabeza, no solo la frente. Cada zona ayuda a calmar una sensación distinta durante el dolor.

Toca cada punto para ver dónde actúa el frío.

Frío justo donde más lo necesitas
Lo que ya conoces

El dolor llega y todo lo demás se detiene

La luz molesta, el ruido molesta, y lo único que quieres es apagar el mundo unos minutos.

Con Calma

El frío entra y el cuerpo empieza a soltar

Te lo pones, cierras los ojos, y dejas que el gel haga el resto durante los próximos minutos.

No es solo un dolor de cabeza. Es cancelar planes, cerrar las persianas y esperar a que pase. Lo sabemos porque lo hemos vivido, y por eso hicimos algo pensado para ese momento exacto.

no tienes que aguantarlo sin más

Así de simple

Tres pasos, sin instrucciones complicadas

1

Congélalo

30 minutos en el congelador es suficiente para que el gel esté listo.

2

Póntelo

Se ajusta solo, sin correas ni cierres que apretar.

3

Descansa

Cierra los ojos y deja que el frío haga su trabajo durante los próximos minutos.

Envío gratis a España y EE. UU.
Pago 100% seguro
30 días para devolverlo

Preguntas antes de decidir

Entre 15 y 20 minutos de frío intenso, y se mantiene fresco más tiempo. Puedes volver a congelarlo cuantas veces quieras.
Sí, es talla única y el tejido elástico se ajusta a contornos de cabeza de entre 45 y 60 cm.
Con un paño húmedo por fuera. Evita meterlo en la lavadora: el gel interior no debe mojarse directamente.
Normalmente entre 7 y 11 días laborables desde que confirmas el pedido.
Tienes 30 días desde que lo recibes para devolverlo si no es para ti.

Pruébalo sin riesgo

Sabemos que decidir sin haberlo probado da respeto. Por eso te lo ponemos fácil.

30 días para probarlo. Si no te ayuda, te devolvemos el dinero.

Quiero el mío